A efectos de este debate, existen dos modelos para la evaluación e intervención en el sistema de salud ante trastornos relativos al consumo de sustancias:
Según el modelo del síntoma como déficit, la adicción es una conducta disfuncional que debe corregirse en sí misma. Por ello, el enfoque en la intervención se centra en reducir o eliminar el consumo mediante diferentes métodos. Por tanto, el éxito terapéutico evalúa principalmente los resultados de la persona para abandonar, disminuir o sustituir progresivamente su consumo.
Según el modelo del síntoma como defensa, el empleo de sustancias actúa como respuesta del individuo ante problemas psicológicos profundos, tales como traumas y conflictos personales, inadaptación social o sufrimiento de cualquier tipo. El consumo se interpreta como un método que cumple una función en la vida de la persona. Por ello, la intervención terapéutica se enfoca en comprender y abordar las causas subyacentes del malestar, considerando que así el consumo no será una necesidad.